
Durante el segundo trimestre, el mayor desarrollo sensorial del bebé permite que la repetición de un mismo estímulo adquiera algún significado y su posterior identificación. La voz de la madre es percibida cada vez que ella habla. Frecuentemente es más melodiosa que la del padre, la cual es escuchada en un tono más bajo y apartado. Por eso, si es el papá el que conversa con el bebé, deberá colocar su boca pegada del abdomen de la mamá. Inmediatamente después de nacer es posible observar que cuando le hable la mamá o el papá, el bebé mueve la cabeza en dirección al sitio donde proviene la voz familiar. Asimismo, el sonido del latido del corazón materno es un recuerdo tan importante de la vida antes del nacimiento, que el recién nacido cargado sobre el brazo izquierdo de la madre, volteará la cabeza para estar más cerca de ese sonido. También es necesario tomar en cuenta que la música es el más poderosos de los sonidos no verbales. Al parecer los bebés tienen una respuesta muy positiva para la música clásica en particular.Los investigadores han encontrado que el feto reacciona a los tonos musicales puros, incluso aunque la música no esté en contacto inmediato con el abdomen, sino en el ambiente. Se ha demostrado que aún a cierta distancia el feto puede patear tan vigorosamente que interfiera los movimientos de la madre. Pero no a cualquier música. Aparentemente nuestra predilección por la música armoniosa. En particular, los conciertos de violín son especialmente apreciados por los sonidos agudos de este instrumento. Luego, se comprueba que el recién nacido pone atención a una melodía escuchada repetidas veces antes del parto, porque se mantiene quieto, abre sus ojos, voltea la cabeza hacia el sitio donde proviene, flexiona los dedos y se cobija en los brazos.


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